La Columna del Vino ®
Año XXV - NUMERO 05
(16-03-25)
Las compras de vino en Estados Unidos superan los US$ 7.000 MM anuales y el consumo per cápita roza los 13 lítros p/p por año. El 75 % del vino que se consume es de producción local y el 25 % importado, principalmente de Francia. España e Italia, pero también de Chile, Australia y Argentina entre otros.
El consumo mundial de vino es de unos 220 MM de hectolitros y los americanos son los principales consumidores, con casi 40 MM de hectolitros (le siguen Francia, Italia, Alemania, U.K., España y Argentina que anda siempre por el 8º y 9º lugar).
Nuestro país produce vinos desde Jujuy a Chubut, con aproximadamente 17.000 productores, 900 bodegas, 225.000 hectáreas plantadas (3 % de la superficie mundial), más de 100.000 empleos directos y 280.000 indirectos y es -de acuerdo al año- entre el 7º y 10º productor mundial.
Actualmente Argentina exporta vino a más de 100 países, siendo EEUU el principal importador y le sigue de cerca U.K. Afortunadamente, nuestros vinos son muy apreciados en esos dos países y representan una gran oportunidad para ampliar la producción con miras a la exportación, que supo llegar hasta los U$S 1.000 MM anuales y ahora anda en los U$S 800 MM (mosto, vino, uvas, pasas, etc.).
VINOS
Hace unos días cerré una cena en casa con el Fond de Cave, Gran Reserva Malbec Cosecha 2020, recordando las bondades de esta línea cuyo lanzamiento fue hace más de 50 años, cuando en ese momento, sólo era cabernet sauvignon y uno de los mejores y más afamados vinos del país; siempre con su clásica etiqueta oblicua.
Entrando este nuevo siglo, esta famosa línea se desglosó en tres sublíneas y cada una con distintos varietales. Esta es la más alta y tiene dos varietales (malbec y cabernet sauvignon) y un blend.
La calidad superlativa de este vino se ha forjado a lo largo de los años. En este caso, además de su elegante y llamativa presentación, se muestra en la copa con un color rojo púrpura oscuro y buenas piernas. En nariz ofrece aromas a frutas rojas y negras maduras, alguna nota herbácea y de frutos secos, además del aporte de vainilla, chocolate y ahumados proveniente de su paso durante dieciocho meses en barricas de roble francés de primer uso. En boca es amable en su entrada y luego corre con muy buen cuerpo (15º), taninos redondos, aterciopelados, que le dan un carácter propio que lo hace importante, pero muy agradable en todo el recorrido por el paladar, para llegar a un final que deja un recuerdo largo, sabroso y placentero. Excelente y mucho más (Aprox. $ 12.000/13000 en la tienda on line de la Bodega).
Como todos saben tengo una larga amistad con la familia Santos, que nació con Ricardo y se amplió a su esposa Estela, sus hijos Patricio y Pedro (también Manuel que fuera compañero de trabajo de mi esposa), y la empatía actual con Belén, hija de Patricio. Tal amistad no me impide ser objetivo y brindar una opinión certera de sus vinos.
En este caso tomé el llamado Una Selección de Ricardo Santos, Semillón, Cosecha 2024, que se hace con uvas de un viñedo de más de 70 años.
Tiene una presentación clásica de todos los vinos de esta línea y se muestra en la copa con un color amarillo intenso con tonos dorados. En nariz ofrece aromas a frutas tropicales, un dejo de cítricos, notas de miel y durazno blanco. No pasa por roble pero a su frescura inicial, debido a su buena acidez (pH 3.37), le sigue un buen cuerpo (14.2º) y una untuosidad propia de la cepa que envuelve el paladar y que deja esa sensación melosa y ligeramente acaramelada en su final.
Excelente y muy versátil para acompañar distintas comidas de verano, o para tomar como aperitivo (Aprox. $ 10000/12000).
Como les conté a fines del año pasado, en una presentación de Bodegas Bianchi, de sus nuevos productos y nuevas añadas, cuyos viños he comentado en noviembre, pero respecto de sus nuevos productos hice una somera mención.
Por un lado presentaron un vermut Fasano que es de edición limitada, elaborado en La Cumbre, Córdoba y que combina malbec, moscatel y botánicos, un interesante producto (Aprox. $ 16.500, en noviembre).
El otro producto fue el Coat Gin, que es un destilado en un entorno natural, con agua de vertiente y mediante un método artesanal, lo que lo hace muy equilibrado y gustoso, tanto para tomarlo sólo, en un Gin Tonic, en Tom Collins (Gin Fizz), o Gimlet. Ofrece notas aromáticas de cítricos, enebro, y jengibre.
En la tranquilidad de mi casa lo he tomado varias veces y en sus tres variantes (o aún solo), y me agradó mucho.
El Gin Tonic es conocido; el Gimlet tiene ese nombre en honor a Sir Thomas D. Gimlette, de la Marina Británica, quien supuestamente introdujo la bebida para tratar el escorbuto que afectaba a sus marinos, gracias a la lima que contenía la mezcla. Se hace con una mitad de gin y la otra de jugo de lima
Por su lado en 1874, en Estados Unidos, circulaba una broma que consistía en preguntar al interlocutor si había visto a Tom Collins. Al indicar éste que no lo conocía, se le contaba que Collins estaba ahí al lado, en un bar, en la esquina y hablando sobre él animaban al interlocutor a ir en su búsqueda. Esta travesura se hizo famosa y marcó el nombre de este cóctel, hecho en base a gin, jugo de limón, azúcar y soda (éstos dos últimos ingredientes no entran en el Gimlet), servido en vaso alto sobre hielo. Fue creado por un barman de nombre John Collins, al cual, le gustaba utilizar el Gin de marca “Old Tom”, de ahí que a veces se le suele llamar al trago “John Collins” Algunos también lo llaman Gin Fizz, para dar la idea de una mezcla sencilla y efervescente. Excelente Gin (Aprox. $ 18.000 en noviembre).
Como he dicho muchas veces, el Latitud 33º Chardonnay, siempre cumple y es, a mi criterio, el mejor de la línea. Su presentación ligeramente vistosa contrasta con el color que se ve en la copa, que es un amarillo suavemente dorado y con tonos verdosos. En nariz brinda aromas a frutas tropicales como ananá, durazno, banana y un delicado toque de vainilla producto de su contacto con madera. En boca tiene una entrada amable y luego corre con cuerpo medio (12,4º), redondo y equilibrado, además de agradablemente untuoso sobre su final en el que deja un recuerdo placentero. Un excelente vino en su gama de precio (Aprox. $ 5000).
El comentario es de la cosecha 2024, aunque la imagen es de la 2016.
DIA DEL RIESLING
El 13 de marzo se celebra el Día Mundial del Riesling, que es una cepa oriunda de Alemania y sus vinos han ganado renombre en plazas como Nueva York y Londres, y en otras partes del mundo, cosechando amantes y fanáticos de esos vinos
Los vinos Riesling pueden ser delicados con poca estructura, de baja graduación y con algunas notas minerales. Pero también pueden ser importantes, con textura, con un moderado alcohol y con notas de miel y de damasco. Hay también buenos vinos Riesling dulces de Alemania que son viscosos con altos niveles de azúcar como su Eiswein (vino de hielo), mostrando la fruta tropical y su TBA (Trockenbeerenauslese, vinos muy dulces de postre), con aromas a frutas secas y especias que apuntan a la noble putrefacción.
En nuestro país se elaboraron vinos de esta cepa hace mucho tiempo (por ej. el Cinta de Plata de Bianchi), y en la actualidad se están haciendo muy buenos como los de Costa & Pampa, Doña Paula, Viña Las Perdices, Old Vineyard de Canale, Rutini y Luigi Bosca, entre otros, todos muy buenos por cierto. En definitiva, se trata de una cepa noble que debe ser probada. En lo personal me gustan mucho con una entrada o para tomarlo sólo en una tarde templada.
SABORES o AROMAS
La mayoría de las personas entienden como sabores a las sensaciones que creen que perciben en la boca y así señalan algún gusto a caramelo, frutas, madera, hierbas, especias, etc. Sin embargo, NO ES ASI. Los sabores son sólo cinco: dulce, salado, ácido, amargo y umami. Algunos hablan del sabor metálico y del sabor a tiza, pero lo concreto es que hay unanimidad de rigor científico que menciona a éstos cinco.
Los sabores se perciben, en forma casi exclusiva, en la lengua (adelante dulce, a los costados salado, en el medio ácido y atrás amargo). Umami y evenualmente Metálico son una sensación general, aunque se percibe más en los carrillos.
Sentimos el sabor de la ingesta -sólida o líquida- cuando ciertos productos químicos presentes en los alimentos y en las bebidas entran en contacto con las papilas gustativas que están dispersas por la cavidad bucal, principalmente en la lengua, pero también en la cara interna de las mejillas, el paladar, la garganta y la primera sección del esófago, aunque mucho menos importantes que las de la lengua.
Se producen complejas interacciones dentro y entre las papilas gustativas, que están repletas de terminaciones nerviosas. Este sistema trigémino, o “terminaciones nerviosas libres” que se distribuyen en la boca (y en la nariz en lo referido a los aromas), se conectan con el cerebro. Estos nervios detectan a los factores más irritantes como los picantes y las sensaciones refrescantes como la menta y el gas de las bebidas carbonatadas. Estas son sensaciones que no alcanzan a ser táctiles (cuya apreciación se produce fundamentalmente en el centro de la lengua), pero que no son propiamente sensaciones del sabor.
Hay una dulzura que proviene de los alcoholes (en especial del glicerol, aunque también del etanol), contenidos en el vino como derivado de los azúcares de la uva (glucosa, fructosa, sacarosa, dextrosa, etc.). Ese dulzor que se siente apenas entra el vino en la boca y se percibe en la parte de adelante de la lengua, aún en los tintos secos. Este dulzor le dará la calificación de agradable, suave, aterciopelado y hará que los sabores de los taninos y la acidez (necesarios por cierto), no sobrepasen el nivel que lleve a calificarlo como ácido, astringente, áspero, duro, etc.
Los sabores ácidos provienen -precisamente- de los ácidos contenidos en la uva: tartárico, málico y cítrico y los producidos en la fermentación: acético, láctico y succínico.
Los sabores amargos provienen de los taninos que se encuentran en las semillas, en el hollejo y en los raspones (llamados intrínsecos) y en el contacto del vino con la madera (denominados extrínsecos).
Hay un error generalizado, que se debe a que la gente percibe aromas en forma directa, por aspiración nasal y por lo que se llama vía indirecta o retrogusto -aquí la confusión- que se produce cuando se traga la ingesta y ciertos aromas pasan hacia las vías aéreas. Así cuando alguien tiene tapada la nariz suele decir que no le siente el gusto a la comida, cuando en realidad no percibe los aromas.
CORREO DE LECTORES
Un destacado winemaker me dijo:
Hola Alejo Llega perfecto ! Gracias por la nota 😊 SDS
Bien porque recibe La Columna “perfecto”.
Un compañero de trabajo, refiriéndose al nuevo formato, apuntó:
Ahora está toda más prolija.
Eso es lo que buscaba.
Un conocido distribuidor de vinos, me dijo:
Sobre el nuevo modelo, te comento que es más práctico, liviano y ágil, para la lectura, así que te felicito …
Esaaaaa.
Un amigo, buen tomador y buzo, señaló:
Excelente y didáctica tu explicación sobre el gas carbónico. Solo agregaría la ley de Henry, la que aproximadamente dice que los líquidos sometidos a presión absorben gases. Principio de las bebidas carbonatadas en donde el gas está disuelto en el líquido y regla básica de seguridad en el buceo deportivo en donde tenemos que controlar que nuestros líquidos (sangre) no absorban el aire qué respiramos, y que de hacerlo la liberación sea lo menos violenta posible.
Si claro. Por eso puse, para no ser tan específico, que el proceso de “compensación” o igualdad en la saturación del líquido al aire (de la gaseosa al aire), tarda doce horas, como tarda el nitrógeno (después del buceo), en disolverse en la sangre. De igual modo, la gaseosa pierde todo el gas en exceso –respecto del aire- que tenía, en 12 horas.
Un viejo amigo y ex tomador señaló:
Yo también le cierro la puerta al viejo para que no entre, pero se mete por la ventana.
Hace muchos años visitamos Viña el Cerno y compramos un espumante (onda champagna) de tinto malbec que estaba buenísimo, nunca lo vimos en ningún lado para poder comprarlo.
Alude a Clint Eastwood. A mi también el viejo se me mete por la ventana y por todos lados. Los Viña el Cerno era muy apreciado por mucha gente. Hace como 10º años que no los veía.
Otro lector me preguntó:
Hola Alejo ¿Conoces los vinos LA ESPERA? Me ofrecieron a 11mil la botella reserva 12 meses en barrica …
Si claro son muy buenos. Los hace Alejandro Leirado Heinlein, nieto de Kurt Heinlein que era un Broker o Armador Náutico y comenzó con el emprendimiento que se llama que se llama FUNCKENHAUSEN VINEYARDS, que ahora sigue Alejandro (gente bien y macanuda).
Los comentarios aquí vertidos, o los anteriores, pueden volver a leerse en www.columnadelvino.com.ar haciendo click en el buscador
Y muchos pueden verse en @alejo.martinez.araujo
La semana que viene estaré nuevamente con Uds.
Les deseo que tomen buenos vinos
ALEJO
el “Añejo”